4 de agosto de 2011

A uno que se está muriendo en la cárcel

Quizás no me recuerdes. Yo era la que tenía un esqueleto recién estrenado. Y un zumbido de amapolas en los ojos. Apenas veintidós, cuando la tarde se acostó en mis sombras. Cuando mis sueños gimieron ataúdes. Puedo mostrarte las peores imágenes. El pelo pegoteado de sudor y vómitos amarronados. La sangre coagulada sobre la desnudez de las vísceras. Las letrinas vacías porque el pis chorreaba por las piernas, para calentar las noches. ¿Ahora te acordás? Vos fuiste uno de los que escarbaste entre mis piernas. En ese mundo adentro de otro mundo. Un mundo de animales desbocados, de cómplices hombres cruces.
También puedo mostrarte una historia nueva, construida sobre tu despojo de lunas, con el llanto de dolores inéditos, con el horizonte en llamas. Aunque nadie nos pague el exceso de desdicha, la vida siempre será una oruga en la lengua un aleteo en los ojos un gato con las uñas siempre afuera una lágrima tibia encendiendo la piel un río desbarrancado y luego vuelto a su caudal. Una mariposa creciendo de una piedra. Siempre estaremos renaciendo.

Hace tanto tiempo y no estamos a destiempo. Mi memoria no hace tratos con el olvido, hombrecito poderoso, cucaracha genocida. Vengo con los pies descalzos, ojos de lince y garras de águila. Para abrirte los poros con mi lengua áspera de felino. Y verte sangrar piel de serpiente. Vengo con el corazón transpirado de penas. Con pólvora en la garganta. Y la memoria en el pecho. A decirte que sos apenas el leve chillido de una banda de cuervos. Una pulga, en un hervidero de insectos.
Te traigo un carcelero. Hasta que el silencio te pudra el pellejo. Hasta que la última polilla, se quede satisfecha con tus huesos.

4 comentarios:

  1. CRUDIIIIIIIISIMO.
    Se me enfrian los huesos al leerlo.

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  2. volvimos a las andadas poéticas y vicerales. que bella catarsis...

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  3. Gracias César, gracias Jorge. Qué bueno ver a dos de mis poetas favoritos y queridos por aquí.
    Fue duro escribirlo y sí, no puedo dejar de volver para no volver nunca más.
    Besos.

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  4. Con polvora en la garganta , en el etomago, en mis entrañas, creiste matarme.
    pero renazco como fenix y curo con lágrimas mis cicatrices .Diana Achilli

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